{"id":2437,"date":"2020-09-02T07:14:14","date_gmt":"2020-09-02T07:14:14","guid":{"rendered":"https:\/\/vicaria6.bizkeliza.net\/?p=2437"},"modified":"2020-09-02T07:14:14","modified_gmt":"2020-09-02T07:14:14","slug":"mensaje-del-papa-francisco-jubileo-en-la-tierra-un-tiempo-para-regresar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vicaria6.bizkeliza.net\/?p=2437","title":{"rendered":"MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO &#8211; &#8220;Jubileo en la Tierra&#8221;- Un tiempo para regresar&#8230;"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><span style=\"color: #663300;\">MENSAJE DEL SANTO PADRE<br \/>\n<b>FRANCISCO<br \/>\n<\/b>PARA LA JORNADA MUNDIAL<br \/>\n<b>DE ORACI\u00d3N POR EL CUIDADO DE LA CREACI\u00d3N<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #663300;\">1 DE SEPTIEMBRE DE 2020<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\u00ab<i>Declarar\u00e9is santo el a\u00f1o cincuenta y promulgar\u00e9is por el pa\u00eds liberaci\u00f3n<br \/>\npara todos sus habitantes. Ser\u00e1 para vosotros un jubileo<\/i>\u00bb\u00a0<i>(<\/i>Lv<i>\u00a025,10)<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Cada a\u00f1o, en particular desde la publicaci\u00f3n de la Carta enc\u00edclica\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html\">Laudato si\u2019<\/a><\/i>\u00a0(<i>LS<\/i>, 24 mayo 2015), el primer d\u00eda de septiembre la familia cristiana celebra la Jornada mundial de oraci\u00f3n por el cuidado de la creaci\u00f3n, con la que comienza el Tiempo de la Creaci\u00f3n, que finaliza el 4 de octubre, en memoria de san Francisco de As\u00eds. En este per\u00edodo, los cristianos renuevan en todo el mundo su fe en Dios creador y se unen de manera especial en la oraci\u00f3n y tarea a favor de la defensa de la casa com\u00fan.<\/p>\n<p>Me alegra que el tema elegido por la familia ecum\u00e9nica para la celebraci\u00f3n del Tiempo de la Creaci\u00f3n 2020 sea \u201c<i>Jubileo de la Tierra<\/i>\u201d, precisamente en el a\u00f1o en el que se cumple el cincuentenario del D\u00eda de la Tierra.<\/p>\n<p>En la Sagrada Escritura, el Jubileo es un tiempo sagrado para recordar, regresar, descansar, reparar y alegrarse.<\/p>\n<p>1.\u00a0<i>Un tiempo para recordar<\/i><\/p>\n<p>Estamos invitados a recordar sobre todo que el destino \u00faltimo de la creaci\u00f3n es entrar en el \u201cs\u00e1bado eterno\u201d de Dios. Es un viaje que se desarrolla en el tiempo, abrazando el ritmo de los siete d\u00edas de la semana, el ciclo de los siete a\u00f1os y el gran A\u00f1o Jubilar que llega al final de siete a\u00f1os sab\u00e1ticos.<\/p>\n<p>El Jubileo es tambi\u00e9n un tiempo de gracia para hacer memoria de la vocaci\u00f3n original de la creaci\u00f3n con vistas a ser y prosperar como comunidad de amor. Existimos s\u00f3lo a trav\u00e9s de las relaciones: con Dios creador, con los hermanos y hermanas como miembros de una familia com\u00fan, y con todas las criaturas que habitan nuestra misma casa. \u00abTodo est\u00e1 relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinaci\u00f3n, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une tambi\u00e9n, con tierno cari\u00f1o, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano r\u00edo y a la madre tierra\u00bb (<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#92\">LS<\/a><\/i>, 92).<\/p>\n<p>Por lo tanto, el Jubileo es un momento para el recuerdo, para conservar la memoria de nuestra existencia interrelacional. Debemos recordar constantemente que \u00abtodo est\u00e1 relacionado, y que el aut\u00e9ntico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los dem\u00e1s\u00bb (<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#70\">LS<\/a><\/i>, 70).<\/p>\n<p>2.\u00a0<i>Un tiempo para regresar<\/i><\/p>\n<p>El Jubileo es un momento para volver atr\u00e1s y arrepentirse. Hemos roto los lazos que nos un\u00edan al Creador, a los dem\u00e1s seres humanos y al resto de la creaci\u00f3n. Necesitamos sanar estas relaciones da\u00f1adas, que son esenciales para sostenernos a nosotros mismos y a todo el entramado de la vida.<\/p>\n<p>El Jubileo es un tiempo para volver a Dios, nuestro creador amoroso. No se puede vivir en armon\u00eda con la creaci\u00f3n sin estar en paz con el Creador, fuente y origen de todas las cosas. Como se\u00f1al\u00f3 el papa\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es.html\">Benedicto<\/a>, \u00abel consumo brutal de la creaci\u00f3n comienza donde no est\u00e1 Dios, donde la materia es s\u00f3lo material para nosotros, donde nosotros mismos somos las \u00faltimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad nuestra\u00bb (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2008\/august\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20080806_clero-bressanone.html\">Encuentro con el Clero de la Di\u00f3cesis de Bolzano-Bressanone<\/a><\/i>, 6 agosto 2008).<\/p>\n<p>El Jubileo nos invita a pensar de nuevo en los dem\u00e1s, especialmente en los pobres y en los m\u00e1s vulnerables. Estamos llamados a acoger de nuevo el proyecto original y amoroso de Dios para la creaci\u00f3n como una herencia com\u00fan, un banquete para compartir con todos los hermanos y hermanas en un esp\u00edritu de convivencia; no en una competencia desleal, sino en una comuni\u00f3n gozosa, donde nos apoyamos y protegemos mutuamente. El Jubileo es un momento para dar libertad a los oprimidos y a todos aquellos que est\u00e1n encadenados a las diversas formas de esclavitud moderna, incluida la trata de personas y el trabajo infantil.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debemos volver a escuchar la tierra, que las Escrituras indican como\u00a0<i>adamah<\/i>, el lugar del que fue formado el hombre,\u00a0<i>Ad\u00e1n<\/i>. Hoy la voz de la creaci\u00f3n nos urge, alarmada, a regresar al lugar correcto en el orden natural, a recordar que somos parte, no due\u00f1os, de la red interconectada de la vida. La desintegraci\u00f3n de la biodiversidad, el vertiginoso incremento de los desastres clim\u00e1ticos, el impacto desigual de la pandemia en curso sobre los m\u00e1s pobres y fr\u00e1giles son se\u00f1ales de alarma ante la codicia desenfrenada del consumo.<\/p>\n<p>Particularmente durante este Tiempo de la Creaci\u00f3n, escuchamos el latido del coraz\u00f3n de todo lo creado. En efecto, esta ha sido dada para manifestar y comunicar la gloria de Dios, para ayudarnos a encontrar en su belleza al Se\u00f1or de todas las cosas y volver a \u00e9l (cf. S. Buenaventura,\u00a0<i>In II Sent<\/i>., I, 2,2, q.1, concluido;\u00a0<i>Brevil<\/i>., II, 5.11). La tierra de la que fuimos extra\u00eddos es, por tanto, un lugar de oraci\u00f3n y meditaci\u00f3n: \u00abDespertemos el sentido est\u00e9tico y contemplativo que Dios puso en nosotros\u00bb (Exhort. ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20200202_querida-amazonia.html#56\">Querida Amazonia<\/a><\/i>, 56). La capacidad de maravillarnos y contemplar es algo que podemos aprender especialmente de los hermanos y hermanas ind\u00edgenas, que viven en armon\u00eda con la tierra y sus m\u00faltiples formas de vida.<\/p>\n<p>3.\u00a0<i>Un tiempo para descansar<\/i><\/p>\n<p>En su sabidur\u00eda, Dios reserv\u00f3 el s\u00e1bado para que la tierra y sus habitantes pudieran reposar y reponerse. Hoy, sin embargo, nuestro estilo de vida empuja al planeta m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites. La continua demanda de crecimiento y el incesante ciclo de producci\u00f3n y consumo est\u00e1n agotando el medio ambiente. Los bosques se desvanecen, el suelo se erosiona, los campos desaparecen, los desiertos avanzan, los mares se vuelven \u00e1cidos y las tormentas se intensifican: \u00a1la creaci\u00f3n gime!<\/p>\n<p>Durante el Jubileo, el Pueblo de Dios fue invitado a descansar de su trabajo habitual, para permitir que la tierra se regenerara y el mundo se reorganizara, gracias al declive del consumo habitual. Hoy necesitamos encontrar estilos de vida equitativos y sostenibles, que restituyan a la Tierra el descanso que se merece, medios de subsistencia suficientes para todos, sin destruir los ecosistemas que nos mantienen.<\/p>\n<p>La pandemia actual nos ha llevado de alguna manera a redescubrir estilos de vida m\u00e1s sencillos y sostenibles. La crisis, en cierto sentido, nos ha brindado la oportunidad de desarrollar nuevas formas de vida. Se pudo comprobar c\u00f3mo la Tierra es capaz de recuperarse si la dejamos descansar: el aire se ha vuelto m\u00e1s limpio, las aguas m\u00e1s transparentes, las especies animales han regresado a muchos lugares de donde hab\u00edan desaparecido. La pandemia nos ha llevado a una encrucijada. Necesitamos aprovechar este momento decisivo para acabar con actividades y prop\u00f3sitos superfluos y destructivos, y para cultivar valores, v\u00ednculos y proyectos generativos. Debemos examinar nuestros h\u00e1bitos en el uso de energ\u00eda, en el consumo, el transporte y la alimentaci\u00f3n. Es necesario eliminar de nuestras econom\u00edas los aspectos no esenciales y nocivos y crear formas fruct\u00edferas de comercio, producci\u00f3n y transporte de mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>4.\u00a0<i>Un tiempo para reparar<\/i><\/p>\n<p>El Jubileo es un momento para reparar la armon\u00eda original de la creaci\u00f3n y sanar las relaciones humanas perjudicadas.<\/p>\n<p>Nos invita a restablecer relaciones sociales equitativas, restituyendo la libertad y la propiedad a cada uno y perdonando las deudas de los dem\u00e1s. Por eso, no debemos olvidar la historia de explotaci\u00f3n del sur del planeta, que ha provocado una enorme deuda ecol\u00f3gica, principalmente por el saqueo de recursos y el uso excesivo del espacio medioambiental com\u00fan para la eliminaci\u00f3n de residuos. Es el momento de la justicia restaurativa. En este sentido, renuevo mi llamamiento para cancelar la deuda de los pa\u00edses m\u00e1s fr\u00e1giles ante los graves impactos de la crisis sanitaria, social y econ\u00f3mica que afrontan tras el Covid-19. Tambi\u00e9n es necesario asegurar que los incentivos para la recuperaci\u00f3n, que se est\u00e1n desarrollando e implementando a nivel global, regional y nacional, sean realmente eficaces, con pol\u00edticas, legislaciones e inversiones enfocadas al bien com\u00fan y con la garant\u00eda de que se logren los objetivos sociales y ambientales globales.<\/p>\n<p>Es igualmente necesario reparar la tierra. Restaurar el equilibrio clim\u00e1tico es sumamente importante, puesto que estamos en medio de una emergencia. Se nos acaba el tiempo, como nos lo recuerdan nuestros ni\u00f1os y j\u00f3venes. Se debe hacer todo lo posible para limitar el crecimiento de la temperatura media global por debajo del umbral de 1,5 grados cent\u00edgrados, tal como se ratific\u00f3 en el Acuerdo de Par\u00eds sobre el Clima: ir m\u00e1s all\u00e1 resultar\u00e1 catastr\u00f3fico, especialmente para las comunidades m\u00e1s pobres del mundo. En este momento cr\u00edtico es necesario promover la solidaridad intrageneracional e intergeneracional. En preparaci\u00f3n para la importante Cumbre del Clima en Glasgow, Reino Unido (COP 26), insto a cada pa\u00eds a adoptar objetivos nacionales m\u00e1s ambiciosos para reducir las emisiones.<\/p>\n<p>Restaurar la biodiversidad es igualmente crucial en el contexto de una desaparici\u00f3n de especies y una degradaci\u00f3n de los ecosistemas sin precedentes. Es necesario apoyar el llamado de las Naciones Unidas para salvaguardar el 30% de la Tierra como\u00a0<i>h\u00e1bitat<\/i>\u00a0protegido para 2030, a fin de frenar la alarmante tasa de p\u00e9rdida de biodiversidad. Exhorto a la comunidad internacional a trabajar unida para asegurar que la Cumbre de Biodiversidad (COP 15) en Kunming, China, sea un punto de inflexi\u00f3n hacia el restablecimiento de la Tierra como una casa donde la vida sea abundante, de acuerdo con la voluntad del Creador.<\/p>\n<p>Estamos obligados a reparar seg\u00fan justicia, asegurando que quienes han habitado una tierra durante generaciones puedan recuperar plenamente su uso. Las comunidades ind\u00edgenas deben ser protegidas de las empresas, en particular de las multinacionales, que, mediante la extracci\u00f3n delet\u00e9rea de combustibles f\u00f3siles, minerales, madera y productos agroindustriales, \u00abhacen en los pa\u00edses menos desarrollados lo que no pueden hacer en los pa\u00edses que les aportan capital\u00bb (<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#51\">LS<\/a><\/i>, 51). Esta mala conducta empresarial representa un \u00abnuevo tipo de colonialismo\u00bb (S. Juan Pablo II,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/2001\/april\/documents\/hf_jp-ii_spe_20010427_pc-social-sciences.html\">Discurso a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales<\/a><\/i>, 27 abril 2001, citado en\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20200202_querida-amazonia.html#14\">Querida Amazonia<\/a><\/i>, 14), que explota vergonzosamente a las comunidades y pa\u00edses m\u00e1s pobres que buscan con desesperaci\u00f3n el desarrollo econ\u00f3mico. Es necesario consolidar las legislaciones nacionales e internacionales, para que regulen las actividades de las empresas extractivas y garanticen a los perjudicados el acceso a la justicia.<\/p>\n<p>5.\u00a0<i>Un tiempo para alegrarse<\/i><\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n b\u00edblica, el Jubileo representa un evento gozoso, inaugurado por un sonido de trompeta que resuena en toda la tierra. Sabemos que el grito de la Tierra y de los pobres se ha vuelto a\u00fan m\u00e1s fuerte en los \u00faltimos a\u00f1os. Al mismo tiempo, somos testigos de c\u00f3mo el Esp\u00edritu Santo est\u00e1 inspirando a personas y comunidades de todo el mundo a unirse para reconstruir nuestra casa com\u00fan y defender a los m\u00e1s vulnerables. Asistimos al surgimiento paulatino de una gran movilizaci\u00f3n de personas, que desde la base y desde las periferias est\u00e1n trabajando generosamente por la protecci\u00f3n de la tierra y de los pobres. Da alegr\u00eda ver a tantos j\u00f3venes y comunidades, especialmente ind\u00edgenas, a la vanguardia de la respuesta a la crisis ecol\u00f3gica. Piden un Jubileo de la Tierra y un nuevo comienzo, conscientes de que \u00ablas cosas pueden cambiar\u00bb (<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#13\">LS<\/a><\/i>, 13).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es motivo de alegr\u00eda constatar c\u00f3mo el A\u00f1o especial en el aniversario de la Enc\u00edclica\u00a0<i>Laudato si\u2019<\/i>\u00a0est\u00e1 inspirando numerosas iniciativas, a nivel local y mundial, para el cuidado de la casa com\u00fan y los pobres. Este a\u00f1o deber\u00eda conducir a planes operativos a largo plazo para lograr una ecolog\u00eda integral en las familias, parroquias, di\u00f3cesis, \u00f3rdenes religiosas, escuelas, universidades, atenci\u00f3n m\u00e9dica, empresas, granjas y en muchas otras \u00e1reas.<\/p>\n<p>Nos alegramos adem\u00e1s de que las comunidades de creyentes se est\u00e9n uniendo para crear un mundo m\u00e1s justo, pac\u00edfico y sostenible. Es motivo de especial alegr\u00eda que el Tiempo de la Creaci\u00f3n se est\u00e9 convirtiendo en una iniciativa verdaderamente ecum\u00e9nica. \u00a1Sigamos creciendo en la conciencia de que todos vivimos en una casa com\u00fan como miembros de la misma familia!<\/p>\n<p>Alegr\u00e9monos porque, en su amor, el Creador apoya nuestros humildes esfuerzos por la Tierra. Esta es tambi\u00e9n la casa de Dios, donde su Palabra \u00abse hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a01,14), el lugar donde la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo se renueva constantemente.<\/p>\n<p>\u00abEnv\u00eda, Se\u00f1or, tu Esp\u00edritu y renueva la faz de la tierra\u00bb (cf.\u00a0<i>Sal<\/i>\u00a0104,30).<\/p>\n<p><i>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 1 de septiembre de 2020.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><b>Francisco<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE ORACI\u00d3N POR EL CUIDADO DE LA CREACI\u00d3N 1 DE SEPTIEMBRE DE 2020 &nbsp; \u00abDeclarar\u00e9is santo el a\u00f1o cincuenta y promulgar\u00e9is por el pa\u00eds liberaci\u00f3n para todos sus habitantes. Ser\u00e1 para vosotros un jubileo\u00bb\u00a0(Lv\u00a025,10) &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Cada a\u00f1o, en particular desde la publicaci\u00f3n de la Carta enc\u00edclica\u00a0Laudato si\u2019\u00a0(LS, 24 mayo 2015), el primer d\u00eda de septiembre la familia cristiana celebra la Jornada mundial de oraci\u00f3n por el cuidado de la creaci\u00f3n, con la que comienza el Tiempo de la Creaci\u00f3n, que finaliza el 4 de octubre, en memoria de san Francisco de As\u00eds. En este per\u00edodo, los cristianos renuevan en todo el mundo su fe en Dios creador y se unen de manera especial en la oraci\u00f3n y tarea a favor de la defensa de la casa com\u00fan. Me alegra que el tema elegido por la familia ecum\u00e9nica para la celebraci\u00f3n del Tiempo de la Creaci\u00f3n 2020 sea \u201cJubileo de la Tierra\u201d, precisamente en el a\u00f1o en el que se cumple el cincuentenario del D\u00eda de la Tierra. En la Sagrada Escritura, el Jubileo es un tiempo sagrado para recordar, regresar, descansar, reparar y alegrarse. 1.\u00a0Un tiempo para recordar Estamos invitados a recordar sobre todo que el destino \u00faltimo de la creaci\u00f3n es entrar en el \u201cs\u00e1bado eterno\u201d de Dios. Es un viaje que se desarrolla en el tiempo, abrazando el ritmo de los siete d\u00edas de la semana, el ciclo de los siete a\u00f1os y el gran A\u00f1o Jubilar que llega al final de siete a\u00f1os sab\u00e1ticos. El Jubileo es tambi\u00e9n un tiempo de gracia para hacer memoria de la vocaci\u00f3n original de la creaci\u00f3n con vistas a ser y prosperar como comunidad de amor. Existimos s\u00f3lo a trav\u00e9s de las relaciones: con Dios creador, con los hermanos y hermanas como miembros de una familia com\u00fan, y con todas las criaturas que habitan nuestra misma casa. \u00abTodo est\u00e1 relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinaci\u00f3n, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une tambi\u00e9n, con tierno cari\u00f1o, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano r\u00edo y a la madre tierra\u00bb (LS, 92). Por lo tanto, el Jubileo es un momento para el recuerdo, para conservar la memoria de nuestra existencia interrelacional. Debemos recordar constantemente que \u00abtodo est\u00e1 relacionado, y que el aut\u00e9ntico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los dem\u00e1s\u00bb (LS, 70). 2.\u00a0Un tiempo para regresar El Jubileo es un momento para volver atr\u00e1s y arrepentirse. Hemos roto los lazos que nos un\u00edan al Creador, a los dem\u00e1s seres humanos y al resto de la creaci\u00f3n. Necesitamos sanar estas relaciones da\u00f1adas, que son esenciales para sostenernos a nosotros mismos y a todo el entramado de la vida. El Jubileo es un tiempo para volver a Dios, nuestro creador amoroso. No se puede vivir en armon\u00eda con la creaci\u00f3n sin estar en paz con el Creador, fuente y origen de todas las cosas. Como se\u00f1al\u00f3 el papa\u00a0Benedicto, \u00abel consumo brutal de la creaci\u00f3n comienza donde no est\u00e1 Dios, donde la materia es s\u00f3lo material para nosotros, donde nosotros mismos somos las \u00faltimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad nuestra\u00bb (Encuentro con el Clero de la Di\u00f3cesis de Bolzano-Bressanone, 6 agosto 2008). El Jubileo nos invita a pensar de nuevo en los dem\u00e1s, especialmente en los pobres y en los m\u00e1s vulnerables. Estamos llamados a acoger de nuevo el proyecto original y amoroso de Dios para la creaci\u00f3n como una herencia com\u00fan, un banquete para compartir con todos los hermanos y hermanas en un esp\u00edritu de convivencia; no en una competencia desleal, sino en una comuni\u00f3n gozosa, donde nos apoyamos y protegemos mutuamente. El Jubileo es un momento para dar libertad a los oprimidos y a todos aquellos que est\u00e1n encadenados a las diversas formas de esclavitud moderna, incluida la trata de personas y el trabajo infantil. Tambi\u00e9n debemos volver a escuchar la tierra, que las Escrituras indican como\u00a0adamah, el lugar del que fue formado el hombre,\u00a0Ad\u00e1n. Hoy la voz de la creaci\u00f3n nos urge, alarmada, a regresar al lugar correcto en el orden natural, a recordar que somos parte, no due\u00f1os, de la red interconectada de la vida. La desintegraci\u00f3n de la biodiversidad, el vertiginoso incremento de los desastres clim\u00e1ticos, el impacto desigual de la pandemia en curso sobre los m\u00e1s pobres y fr\u00e1giles son se\u00f1ales de alarma ante la codicia desenfrenada del consumo. Particularmente durante este Tiempo de la Creaci\u00f3n, escuchamos el latido del coraz\u00f3n de todo lo creado. En efecto, esta ha sido dada para manifestar y comunicar la gloria de Dios, para ayudarnos a encontrar en su belleza al Se\u00f1or de todas las cosas y volver a \u00e9l (cf. S. Buenaventura,\u00a0In II Sent., I, 2,2, q.1, concluido;\u00a0Brevil., II, 5.11). La tierra de la que fuimos extra\u00eddos es, por tanto, un lugar de oraci\u00f3n y meditaci\u00f3n: \u00abDespertemos el sentido est\u00e9tico y contemplativo que Dios puso en nosotros\u00bb (Exhort. ap.\u00a0Querida Amazonia, 56). La capacidad de maravillarnos y contemplar es algo que podemos aprender especialmente de los hermanos y hermanas ind\u00edgenas, que viven en armon\u00eda con la tierra y sus m\u00faltiples formas de vida. 3.\u00a0Un tiempo para descansar En su sabidur\u00eda, Dios reserv\u00f3 el s\u00e1bado para que la tierra y sus habitantes pudieran reposar y reponerse. Hoy, sin embargo, nuestro estilo de vida empuja al planeta m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites. La continua demanda de crecimiento y el incesante ciclo de producci\u00f3n y consumo est\u00e1n agotando el medio ambiente. Los bosques se desvanecen, el suelo se erosiona, los campos desaparecen, los desiertos avanzan, los mares se vuelven \u00e1cidos y las tormentas se intensifican: \u00a1la creaci\u00f3n gime! Durante el Jubileo, el Pueblo de Dios fue invitado a descansar de su trabajo habitual, para permitir que la tierra se regenerara y el mundo se reorganizara, gracias al declive del consumo habitual. Hoy necesitamos encontrar estilos de vida equitativos y sostenibles, que restituyan a la Tierra el descanso que se merece, medios de subsistencia suficientes para todos, sin destruir los ecosistemas que nos mantienen. La pandemia actual nos ha llevado de alguna manera a redescubrir estilos de vida m\u00e1s sencillos y sostenibles. La crisis, en cierto sentido, nos ha brindado la oportunidad de desarrollar nuevas formas de vida. Se pudo comprobar c\u00f3mo la Tierra es capaz de recuperarse si la dejamos descansar: el aire se ha vuelto m\u00e1s limpio, las aguas m\u00e1s transparentes, las especies animales han regresado a muchos lugares de donde hab\u00edan desaparecido. La pandemia nos ha llevado a una encrucijada. Necesitamos aprovechar este momento decisivo para acabar con actividades y prop\u00f3sitos superfluos y destructivos, y para cultivar valores, v\u00ednculos y proyectos generativos. Debemos examinar nuestros h\u00e1bitos en el uso de energ\u00eda, en el consumo, el transporte y la alimentaci\u00f3n. Es necesario eliminar de nuestras econom\u00edas los aspectos no esenciales y nocivos y crear formas fruct\u00edferas de comercio, producci\u00f3n y transporte de mercanc\u00edas. 4.\u00a0Un tiempo para reparar El Jubileo es un momento para reparar la armon\u00eda original de la creaci\u00f3n y sanar las relaciones humanas perjudicadas. Nos invita a restablecer relaciones sociales equitativas, restituyendo la libertad y la propiedad a cada uno y perdonando las deudas de los dem\u00e1s. Por eso, no debemos olvidar la historia de explotaci\u00f3n del sur del planeta, que ha provocado una enorme deuda ecol\u00f3gica, principalmente por el saqueo de recursos y el uso excesivo del espacio medioambiental com\u00fan para la eliminaci\u00f3n de residuos. Es el momento de la justicia restaurativa. En este sentido, renuevo mi llamamiento para cancelar la deuda de los pa\u00edses m\u00e1s fr\u00e1giles ante los graves impactos de la crisis sanitaria, social y econ\u00f3mica que afrontan tras el Covid-19. Tambi\u00e9n es necesario asegurar que los incentivos para la recuperaci\u00f3n, que se est\u00e1n desarrollando e implementando a nivel global, regional y nacional, sean realmente eficaces, con pol\u00edticas, legislaciones e inversiones enfocadas al bien com\u00fan y con la garant\u00eda de que se logren los objetivos sociales y ambientales globales. Es igualmente necesario reparar la tierra. Restaurar el equilibrio clim\u00e1tico es sumamente importante, puesto que estamos en medio de una emergencia. Se nos acaba el tiempo, como nos lo recuerdan nuestros ni\u00f1os y j\u00f3venes. Se debe hacer todo lo posible para limitar el crecimiento de la temperatura media global por debajo del umbral de 1,5 grados cent\u00edgrados, tal como se ratific\u00f3 en el Acuerdo de Par\u00eds sobre el Clima: ir m\u00e1s all\u00e1 resultar\u00e1 catastr\u00f3fico, especialmente para las comunidades m\u00e1s pobres del mundo. En este momento cr\u00edtico es necesario promover la solidaridad intrageneracional e intergeneracional. En preparaci\u00f3n para la importante Cumbre del Clima en Glasgow, Reino Unido (COP 26), insto a cada pa\u00eds a adoptar objetivos nacionales m\u00e1s ambiciosos para reducir las emisiones. Restaurar la biodiversidad es igualmente crucial en el contexto de una desaparici\u00f3n de especies y una degradaci\u00f3n de los ecosistemas sin precedentes. Es necesario apoyar el llamado de las Naciones Unidas para salvaguardar el 30% de la Tierra como\u00a0h\u00e1bitat\u00a0protegido para 2030, a fin de frenar la alarmante tasa de p\u00e9rdida de biodiversidad. Exhorto a la comunidad internacional a trabajar unida para asegurar que la Cumbre de Biodiversidad (COP 15) en Kunming, China, sea un punto de inflexi\u00f3n hacia el restablecimiento de la Tierra como una casa donde la vida sea abundante, de acuerdo con la voluntad del Creador. Estamos obligados a reparar seg\u00fan justicia, asegurando que quienes han habitado una tierra durante generaciones puedan recuperar plenamente su uso. Las comunidades ind\u00edgenas deben ser protegidas de las empresas, en particular de las multinacionales, que, mediante la extracci\u00f3n delet\u00e9rea de combustibles f\u00f3siles, minerales, madera y productos agroindustriales, \u00abhacen en los pa\u00edses menos desarrollados lo que no pueden hacer en los pa\u00edses que les aportan capital\u00bb (LS, 51). Esta mala conducta empresarial representa un \u00abnuevo tipo de colonialismo\u00bb (S. Juan Pablo II,\u00a0Discurso a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, 27 abril 2001, citado en\u00a0Querida Amazonia, 14), que explota vergonzosamente a las comunidades y pa\u00edses m\u00e1s pobres que buscan con desesperaci\u00f3n el desarrollo econ\u00f3mico. Es necesario consolidar las legislaciones nacionales e internacionales, para que regulen las actividades de las empresas extractivas y garanticen a los perjudicados el acceso a la justicia. 5.\u00a0Un tiempo para alegrarse En la tradici\u00f3n b\u00edblica, el Jubileo representa un evento gozoso, inaugurado por un sonido de trompeta que resuena en toda la tierra. Sabemos que el grito de la Tierra y de los pobres se ha vuelto a\u00fan m\u00e1s fuerte en los \u00faltimos a\u00f1os. Al mismo tiempo, somos testigos de c\u00f3mo el Esp\u00edritu Santo est\u00e1 inspirando a personas y comunidades de todo el mundo a unirse para reconstruir nuestra casa com\u00fan y defender a los m\u00e1s vulnerables. Asistimos al surgimiento paulatino de una gran movilizaci\u00f3n de personas, que desde la base y desde las periferias est\u00e1n trabajando generosamente por la protecci\u00f3n de la tierra y de los pobres. Da alegr\u00eda ver a tantos j\u00f3venes y comunidades, especialmente ind\u00edgenas, a la vanguardia de la respuesta a la crisis ecol\u00f3gica. Piden un Jubileo de la Tierra y un nuevo comienzo, conscientes de que \u00ablas cosas pueden cambiar\u00bb (LS, 13). Tambi\u00e9n es motivo de alegr\u00eda constatar c\u00f3mo el A\u00f1o especial en el aniversario de la Enc\u00edclica\u00a0Laudato si\u2019\u00a0est\u00e1 inspirando numerosas iniciativas, a nivel local y mundial, para el cuidado de la casa com\u00fan y los pobres. Este a\u00f1o deber\u00eda conducir a planes operativos a largo plazo para lograr una ecolog\u00eda integral en las familias, parroquias, di\u00f3cesis, \u00f3rdenes religiosas, escuelas, universidades, atenci\u00f3n m\u00e9dica, empresas, granjas y en muchas otras \u00e1reas. Nos alegramos adem\u00e1s de que las comunidades de creyentes se est\u00e9n uniendo para crear un mundo m\u00e1s justo, pac\u00edfico y sostenible. Es motivo de especial alegr\u00eda que el Tiempo de la Creaci\u00f3n se est\u00e9 convirtiendo en una iniciativa verdaderamente ecum\u00e9nica. \u00a1Sigamos creciendo en la conciencia de que todos vivimos en una casa com\u00fan como miembros de la misma familia! Alegr\u00e9monos porque, en su amor, el Creador apoya nuestros humildes esfuerzos por la Tierra. 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