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Reflexion de una mujer casada sobre el matrimonio

El matrimonio, un reto muy importante en nuestra vida

MATRIMONIODesde la experiencia de varias décadas felizmente unidos en matrimonio, con hijos, podemos hablar de lo que nos ha aportado el mismo, de nuestra experiencia de sentirnos toda la vida acompañados y acompañando, en momentos de despedida de seres queridos, de enfermedades largas, de horas preciosas de gozo y disfrute de vivir, soñar, crear una familia dónde los niños nos hacen salir de nuestro ego así se entra en una nueva dimensión de tiempos cargados de entusiasmo y también de esfuerzo y preocupación. El amor por los hijos supera lo anteriormente vivido, dura toda la vida, y es una tarea común en el matrimonio.

Ser feliz en el matrimonio exige madurez, fidelidad, espíritu de sacrificio, constancia, misericordia e ilusión; requisitos necesarios en casi todas las cosas importantes en esta vida. Aporta serenidad, confianza, alegría, no sentirse nunca solos, felicidad en el día a día, esperanza e ilusión en lo cotidiano.

Caminando siempre con la certeza de que el matrimonio es una tarea en constante evolución y que nunca se puede dar por concluida. Aportando imaginación, alegría, perdón, respeto, admiración, y disfrutando del día a día armonioso, flexible, diferente, adaptativo a las circunstancias cambiantes del momento.

Ante los que procuran sopesar los beneficios y costes antes de dar el paso definitivo, destacar que es impredecible las circunstancias y la evolución del “juntos en la vida”.

Es cierto, que los roles en la pareja actual han cambiado, ya no es la esposa la que se queda en casa con todo lo relacionado con el hogar y el hombre el que trae el sustento de la familia, en la actualidad hay más reparto de tareas dentro y fuera del hogar, pero ello da más libertad a la pareja para optar por el matrimonio como forma de vida.

Puede servir de sugerencia para tomar una decisión valedera para toda la vida, el llevar un noviazgo sin ruido ambiental, en ratos de soledad buscada, en separado y juntos, ayudan a conocerse mejor a uno mismo y conocer al otro, para no ver sus expectativas personales frustradas ante el matrimonio. Se pueden asistir a testimonios de otros matrimonios, que han caminado felizmente casados en la vida, o a espacios de espiritualidad dirigida, pero al final es un encuentro entre dos personas y ambas tienen que tomar la decisión, valorando su compromiso y su madurez.

Los jóvenes deberían leer la exhortación apostóIica postsinodal Amoris Laettitia (LA ALEGRIA DEL AMOR) del Papa Francisco sobre el amor en la familia. Sería interesante profundizar y detenerse en su contenido.

En el matrimonio cristiano, entre un hombre y una mujer, cada uno aporta lo mejor de sí mismo, el aportar tiene que estar por encima del recibir. Pero ambos priorizan el aportar y consecuentemente ambos reciben. Los dos deben crecer en la vida: en bondad, paciencia, compromiso, fidelidad, amor, realización personal, felicidad, responsabilidad… haciendo un símil atrevido con la naturaleza, los líquenes son la asociación de un alga y un hongo, el hongo le proporciona humedad al alga y el alga realiza la función fotosintética elaborando nutrientes, tienen la capacidad de sobrevivir a climas extremos, como los desiertos y parte alta de las montañas. Así en el matrimonio comparten penas y dificultades reduciéndolas y, multiplican alegrías.

No quería finalizar estos trazos sobre el matrimonio sin resaltar el apartado (261) del Amoris Laetitia. “En algunos casos, la valoración de la dignidad propia y del bien de los hijos exige poner un límite firme a las pretensiones excesivas del otro u otras causas. Hay que reconocer que hay casos dónde la separación es inevitable. A veces puede ser incluso moralmente necesaria. A las personas divorciadas que viven en nueva unión es importante hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que no están excomulgadas y no son tratadas como tales, porque siempre integran la comunión eclesial”.

Cómo en general, el matrimonio conlleva la difícil e importante tarea de educar a los hijos, ponemos punto final a este artículo con una bella poesía de Gabriel Celaya

Educar es lo mismo que poner motor a una barca..

Hay que medir, pesar, equilibrar… y poner todo en marcha.

Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino …

un poco de pirata…

un poco de poeta…

y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar mientras uno trabaja, que ese barco ese niño irá muy lejos por el agua.

Soñar que este navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas

Soñar que cuando un día este durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada”

Isabel Echevarria

Pagina web de la Vicaria VI de la Diócesisde Bilbao. Comprende las unidades pastorales y parroquias de : Erandio – Astrabudua Las Arenas -Romo, Leioa- Lamiako, Getxo-Algorta , Berango, Sopelana, Barrika, Plentzia, Gorliz, Urduliz, Armintza, Lemoiz, Txorierri y Mungialdea. Nuestro contacto es : anunciovicariasexta@gmail.com

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